Cuando era chico tenía un sueño… un sueño común a cada chico, yo quería

Campo de juego

Campo de juego

jugar en la selección y ganar el mundial, y si esa nota al Pelusa era nuestra realidad, no se como será ahora pero en aquella época era así.

Pero yo a diferencia del Diego sufro de una incapacidad inhabilitante, soy de madera. Eso no me detuvo, igual intente por el lado del futbol, y logre un juego parejo… siempre malo, a lo sumo reventaba alguna pelota medio peligrosa, o lesionaba a algún rival hábil. Por suerte siempre fui muy auto crítico y me retire de este deporte rápidamente.

Pero mi búsqueda de gloria no termino ahí, entonces probé con taekwondo, voley, paddle, ping pong y básquet, este ultimo es quizás el deporte que mas practique, logrando un nivel de juego suficiente como para que los asistentes no vomitaran a mi paso.

Unos meses antes de venir a vivir a Rosario, colgué los guantes, deje el básquet y mi búsqueda incansable de gloria.

Pasaron los años y mi esbelta figura de deportista (la cual nunca tuve) se convirtió en la de un petizo retacón con chopera cervecera, quise retomar mi búsqueda con deportes mas afines a mi actual contextura física, así trate con, las carolinas y el pool, pero soy de los que cantan donde van a meter la 4 y meten dos rayadas,  probé también con el truco pero después de tanto tiempo sigo pensando que 21 alcanzan para cantar la falta.

Hasta que un día  trabajando en un sótano (en realidad era una empresa de sistemas,

Para jugar en equipo

Para jugar en equipo

que estaba montada donde el resto de la gente piensa que en ese lugar se guardan las cosas inútiles) fui al baño y me encontré con una oportunidad que pocas veces se da, en uno de los mingitorios del baño de Rosental había 10 bolitas de naftalina, ni 9 ni 11, eran 10, el mismo numero que la cantidad de agujeritos tiene el desagüe del mingitorio.

Así que ahí nomás, con el chorrito acomode cada una de las bolitas en cada agujerito. Por suerte Pablo esta de testigo, ya que fue el que hizo uso del mingitorio después de mi hazaña.

C.

P.S.: Estoy tramitando que sea considerado deporte olímpico. Voy por el oro.